La llave Mariana es una técnica con tres herramientas: la respiración que nos permite conectar nuestros pedidos con el universo que responde, la meditación y la transmisión energética, comúnmente conocida como imposición de manos.
Todo lo que la llave Mariana brinda es asombrosamente sencillo, pero lo más asombroso es que nos da la llave para reconocernos a nosotros mismos y poder evaluarnos,¿estamos cumpliendo con nuestro destino?, ¿estamos siendo fieles con nosotros mismos?, ¿estamos empleando todo nuestro potencial, o estamos abusando de él?. Además de las tres joyas antes mencionadas, es el valor agregado a nuestra energía normal, a través de 3 potenciaciones en los chakras que recibimos en el curso, que se despierta a los nueve maestros (únicos en la técnica, e internos) que podemos evaluar el desarrollo de nuestro ser, nuestro desempeño en la vida y en cada situación.
Es a través de estos 9 maestros que podemos también iniciarnos en el verdadero camino de la espiritualidad, señalado desde el interior, en forma personalizada, y durante toda ocasión que se presente a lo largo de las 24 hs, a través de:
- nuestra observación interna
- el funcionamiento de nuestro cuerpo como última frontera y como respuesta a nuestro accionar
- los radares para detectar la salud en otros
- los radares para detectar los problemas del medio. (los radares de los chamanes).
Desde una enseñanza concreta recuerda que el único conocimiento válido no es el que leemos y conocemos por haberse derramado en ríos de tinta y destinado al intelecto, sino el que nos permite vivenciarlo.
Una de las aperturas más valiosas es que realizando el primer y único curso vivencial, se nos otorga la primera llave, la potencialidad para usar las herramientas... y aunque pasaran muchos años sin usarlas, es una capacidad actualizable en forma inmediata. Esto es una posibilidad de reconectar nuestra antena con la 5ta dimensión o dimensión angélica, ya que los hermanos mayores que realizan realmente la potenciación de los chakras de los que hablamos, son realmente ellos.
Permite un trabajo personal, de servicio a los demás y al planeta, a través de la canalización de energía, que tampoco requiere de grandes esfuerzos o de complicados procedimientos, sino que se basa en la virtud cardinal de la constancia.
La llave Mariana nos prepara para los grandes cambios que la humanidad está por pasar debido a los grandes cambios que se avecinan en el planeta nave que utiliza para circundar en este viaje gratuito que realizamos alrededor del sol durante los 365 días anuales.
Pensamos a la constancia como ‘la gota que horada la roca’. Una virtud que nos lleva a compartir con los demás, el caudal energético que se desarrolla en nosotros.
Muchos son los que buscan el incremento energético de los poderes internos, tales como la telepatía, la clarividencia.... el poder de sanar, el poder de kundalini. En la enseñanza que damos en los cursos de la llave dejamos claro que esto se dará en forma paulatina, pero que lo más importante, ya que esto depende de la direccionalidad de la mente, es que la dirijamos concientemente, pues en nosotros se potencia todo a través de la intencionalidad.
Por eso para practicarla, para pasar a través de las nueve pirámides que forman sus cualificaciones para ascender de nivel formados por:
- 3 pirámides personales
- 3 pirámides Marianas
- 3 pirámides de Dios,
se nos ha dado el cultivar la observancia de la constancia en la meditación y el servicio.
En el camino, los instructores (ya que los maestros que despiertan son 9 y van con cada uno), nos dejan cuando estamos con la primera pirámide personal ya en uso, en el segundo día del curso (que dura dos días). Ellos tienen con nosotros el compromiso de asistirnos en la entrega del material. Nadie desde afuera, evalúa el avance, solo nos facilitan ese material canalizado y eventualmente, nos alcanzan alguna sistematización hecha al respecto o comparten con nosotros la perla de su experiencia en recorrer el camino.
No hay quien pueda evaluar la relación que tenemos con nosotros mismos, pero el indicador está en estos chakras o maestros internos.
Quizá y solo para quienes no puedan entender cómo reaccionan es que nos detienen cuando kundalini es llamada a despertar y comienza a ascender, porque la energía prístina sube sí por nuestras columnas y se detiene haciéndonos reaccionar cuando se estanca en algún chakra como el tres, cuando las lecciones de fluir de la vida, de aceptación de los que nos rodean no están aprobadas y nos presentan un cólico pasajero pero que nos alerta que aceptemos, que aún no estamos suficientemente abiertos para experimentar esta experiencia de la serpiente ígnea dándole poder al manejo cotidiano de la vida.
Vuela alto con tus ideales y sueños: la llave es un símbolo que nos permite bendecir, con el simple procedimiento de su activación, cualquier situación con la que contactamos y también energetizar toda labor humana; nos estimula a actuar en conciencia de nuestro rol de espíritus que tienen la dichosa experiencia de tener un cuerpo y una situación junto a muchos a los que podemos beneficiar con la ayuda de estas activaciones, aún con la potenciación de nuestros pensamientos
Juntos haremos, juntos construiremos, somos ya 4000 personas solamente las atraídas a la llave por un instructor. En el país, muchos más se están sumando y aunque no los podamos contabilizar, empezamos a levantar la energía que hace que todo lo que no está en orden, se movilice hasta que logre su armonización en el Mariano territorio nacional.
Usarla es orar, es obrar, es bendecir nuestro accionar humano, desde la cocreación, no desde la súplica. La llave Mariana ayuda a partir de la conciencia externa al juzgar interno de nuestros actos. A sentirnos con una paz antes no experimentada, porque nos alcanzamos a nosotros mismos, pero sobre todo porque nos alcanzamos desde hijos de Dios, reconociéndonos con el poder de hacer algo por nosotros, por otros.... por el vehículo en que viajamos... de vuelta a la casa del Padre.